jueves, 22 de abril de 2010

Jaralandia


En un mundo muy lejano, que está ahí mismo, viven algunos hombres sin cabeza y hermosas mujeres de franjas bicolor ( medio senegalesas, medio islandesas), yerbas e inflorescencias parlanchinas, y cuadrúpedos que fuman dedos secos manchados de nicotina mientras leen las noticias que las inquietas hormigas, letras con patitas, escriben sobre un tapiz de pétalos de margarita, mientras captan emisiones con sus antenas. Lo curioso de ese remoto universo, que muy pocos conocen, es que puedes acceder inmediatamente a él si sales volando por la puerta o andando por la ventana; si quieres viajes interestelares has de utilizar la lanzadera de la chimenea.

Ayer estuvimos allí, aprovechando el retorno de las golondrinas, que quisieron agasajarnos por nuestra hospitalidad. En la tarde perfumada, sin horas y sin gravedad, flotamos hasta la pradera de los manantiales y nos tumbamos a la sombra de una pizpireta encina con pamela, masajeados por miles de sedosas lombrices verdes. Bebíamos jugos de arco iris mientras nuestras amigas gorjeaban hermosas piezas para flauta y violín; en los entreactos libaban infusiones frescas de polen para aliviar sus gargantas. No éramos los únicos en disfrutar del concierto y la campiña: cientos de originales homínidos y otros curiosos bípedos (algunos, haciendo el pino, se desplazaban sobre los hirsutos pelos de sus cabezas, otros ventilaban sus corazones sacándolos del pecho y, atados a una fina arteria, dejándolos volar como cometas); vacas transparentes, surcadas por innumerables senderitos de leche de color, en función de las flores del menú; caballos de tres patas renegando, divertidos, de carros e hipódromos; ovejas negras con blancas gafas de sol; niños y cachorros persiguiendo juntos, entre risas, una gigantesca bola de plumón de ese pajaro raro, híbrido de avestruz y Charlie Parker..........

Antes de volver, Cecilia tomó un biberón mitad azul, mitad rojo, fruto de la rumia bovina de violetas y amapolas y a Ismael hubo que rescatarle del nido de un aguila al que había ascendido por el cuello de una jirafa, que dijo llamarse Paula; y que portaba, inserto en los cuernos, un casco de bombero.
Nunca sabes el tiempo que pasas allí, pero no importa, lo difícil es reunir fuerza de voluntad suficiente para emprender el regreso, porque no es fácil dejar un mundo en el que siempre es primavera y lo único que se te pide es que sumes tus fantasías y respetes todas las de los demás.



Para Ismael y Cecilia  quienes un día, sin quererlo, abandonarán Jaralandia.

Jaht

jueves, 15 de abril de 2010

Shaka Masekela

Los niños recibieron la lluvia entre sorprendidos y asustados. Algunos, ni siquiera albergaban recuerdos de este fenómeno meteorológico pero enseguida supieron, de manera instintiva, que aquello era algo bueno: los colores quemados recobraron pronto su esplendor, el aire se hizo más respirable y las vacas daban saltos que parecían formar parte de la danza iniciática que continuaron todos los hombres y mujeres del poblado. Los más pequeños, gateaban desnudos por las calles y unían su alborozo al de padres y hermanos llevándose a la boca una especie de terroso maná que saboreaban mientras batían sus manitas.
Shaka Masekela tenía cinco años y llevaba tantos minutos sin bajar del cielo la mirada que de sus grandes ojos, sin pestañeo, caían mezcladas aguas dulces y saladas, y hacía gárgaras mientras gritaba para no tragar el líquido que había capturado con su boca abierta al borde de la dislocación. Era su primera vez, y hoy aún tiene frescas las risas de su madre mientras con grasa perfumada de antílope frotaba su dolorida mandíbula el día que siguió a la tormenta.
Chris, de 34 años, se había unido a la fiesta y tirado un carrete en aquella aldea próxima a Maseru, la capital del antiguo protectorado de Lesoto, un día cualquiera de 1981. Todos estaban demasiado eufóricos y ocupados como para prestar atención al fotógrafo delgaducho, que llevaba una semana por aquellas crestas, aunque podría pensarse que había venido a visitar las letrinas o los matorrales, a juzgar por la cantidad de viajes que a ambos sitios realizaba.

 Tiempo después, cuando Masekela escapó de sus montañas áridas y sin árboles; cuando dejó atrás el SIDA y dos bultos sobre la tierra, arropados con treinta y tres y treinta y siete piedras, que se correspondían con años vividos; cuando concluyó que el lema de su patria: "Paz, lluvia y prosperidad" nunca se cumpliría, viajó por el mundo en buques fantasmas, realizando trabajos infames, hablando inglés con los mercaderes y zulú con las ratas a las que disputaba el camastro.
En el atraque al puerto de una isla portuguesa, tras dos años de embarque, aprovechando una noche de temporal saltó a tierra y callejeó por los desiertos alrededores. Se movía como un felino, saltando de sombra en sombra; pero el silencio y la extrema soledad le animaron a practicar la libertad de invadir espacios de luz; así llegó al escaparate de una librería y se quedó de piedra al ver un póster con la foto que encabeza este relato. Supuso que algo mágico había en aquella aparición; a la vez, un relámpago convirtió en luz las tinieblas y volvió a verse bajo la lluvia, veinte años atrás, escoltado por Pakalitha, Leabua, y la naricilla y tímida boca de su hermano Berea, muerto aquel mismo año. Cuando consiguió reaccionar, dió un paso atrás, cayó de rodillas y levantó brazos y cara hacia el cielo permitiendo que la borrasca azotara todo su cuerpo. Esta vez las gotas que estallaban contra su rostro traían sal por lo que dedujo que, a veces, las nubes tampoco aguantan el llanto.
Jaht

Gracias a Chris Steele-Perkins por su maravillosa fotografía

Esta historia va para Fanny que eligió el 10 de Abril para nacer
porque siempre se pudo permitir el lujo de competir con las flores.

jueves, 18 de marzo de 2010

Semana Santa


Y digo yo que Santa será para quienes aprovechan estos estupendos días en que la primavera explota para huir precisamente de todo lo que la Semana debía representar para los presuntos creyentes: ascetismo, sacrificio, oración, ayuno y penitencia. A cambio, queridos hermanos: soberbios banquetes, dulces siestas y lujuriosos ríos de placer, tentarán y vencerán sin resistencia el escaso interés en acompañar al nazareno en sus cuitas y dolores; ¡pero si hay que hacerlo, se hace!.
Todo este esperpento con la bendición de los capitanes de la Santa Madre Iglesia que con tal de no perder clientela se apuntan al regodeo, convirtiendo en lágrimas de risa las que habían de ser derramadas por la muerte de Cristo, y en botas de vino su Santa Sangre.
Y estoy hablando desde la lengua del respetuoso ateo, el que no entiende la mofa que algunos hacen de sus propios dioses y principios religiosos. Porque si esta Iglesia, que se monta en estos días desfiles con clarines y teatros para turistas, que no distinguen esta fiesta de los Sanfermines;  y es connivente con las agencias de viajes y las ofertas hosteleras, quiere luego hacernos creer que son un dechado de sensatez y espiritualidad, ¡van dados!.
Eso sí, todo se disfraza de solemnidad y pueden venderte como mérito puntuable la ingesta de langosta en lugar del solomillo; o aplaudir la liberación de Barrabás, un carterista vestido de saco, en lugar del encarcelamiento de un cura pederasta; o llevar bajo palio a cualquier comulgador sinvergüenza y condenar al fuego eterno a quien no se quite la gorra al paso de la procesión.

"Nos, los que llamamos radicales a los de otras falsas religiones y sectas paganas, afortunados por ser los elegidos de Dios, disponemos que esta invasión católica que se inicia con la entrada en Jerusalem de aquel al que crucificaremos y termina con su resurrección, sea considerada en este estado aconfesional y a todos los efectos : Semana Santa. Y los que no estén de acuerdo que hagan uso de esa tolerancia bovina que nosotros nunca estaremos dispuestos a utilizar; o si no, como diría mi sobrino (aunque él me llama padre): que se suban aquí y que pedaleen."
¡Qué les dáis, Benedicto, Rouco y cía, para que sigan tragando!. Tal vez sea la falsedad (¡ay de vosotros hipócritas y fariseos!), la falta de compromiso o fe del fotógrafo (bodas, bautizos y comuniones), el morbo del hábito (uniforme de conductas irregulares) y esa posibilidad mágica de ser un verdadero hijo de puta, arrepentirte en el último minuto y entrar triunfante en el cielo.¡Qué maravilla!, ¡qué bien se vive en la ignorancia!.

Tengo claro, desde mi profundo descreimiento de seminarista, que si Jesucristo (el que mejor me cae de toda esta cuadrilla) apareciera, lo haría para volver a echar del templo a todos los mercaderes: a quienes tergiversan sus palabras y hacen más grande el ojo de la aguja que el camello; a los que huyen de los pobres y siguen acudiendo al chocolate con picatostes de Don Fulano; a esos consorcios católicos con rígidos líderes y largas y flexibles raíces que abrevan en beneficios bursátiles o políticas ministeriales; a los meapilas que miran con desprecio a los infieles y se santiguan cuando salen del prostíbulo; a las beatas, cofrades de Santa Víbora; a los que interpretaron aquello de "dejad que los niños se acerquen a mi" como una coartada libidinosa....; y saldrían zumbando del templo la mayor parte de jerarcas, administradores de una de las empresas más longevas y fraudulentas de la historia de la humanidad. Eso sí, volvería a ser crucificado, esta vez por su condición de terrorista.
Yo no quiero ser parte de esta familia.¡Que me desapunten!

¡A que impresiona!

A los pocos curas y monjas que siguen el evangelio, agrupados casi todos ellos alrededor de la Teología de la Liberación.
Recordando a Casaldádiga: "Si hubiera más gente como ellos habría menos ateos como yo".  
Jaht               

sábado, 6 de marzo de 2010

Del Fútbol, la Política y otras Yerbas

 Presentación: Cuanto más vueltas le doy, más paralelismos encuentro entre estos dos monstruos mediáticos de nuestros días: el balompié y el "servicio desinteresado a la cosa pública". El andar en filas diferentes no evita que vayan cogiditos de la mano; a veces incluso haciéndose carantoñas de esas que enervan la líbido y hacen creer que, sin esfuerzo, ascendemos la pirámide del poder, hasta llegar a la tibia y erótica cúpula que erupcionará lava blanca. Permítanme estas licencias literarias porque harán más tragable un discurso tan prosaico.
Intentaré organizarme por capítulos:

* Capítulo 1 -Las Masas- : Son el objetivo primordial, la convincente excusa para que los líderes justifiquen las tomas de decisiones, los movimientos de capital y los medios empleados para alcanzar sus fines....:"Es que yo represento a todos estos individuos que me han elegido para que, desde mi profesionalidad, entrega  y buen hacer conduzca la nave de este gran Club o Partido"; algunos no saben el nombre de su lateral izquierdo, ni recuerdan quién fue el fundador de su marca política.
Estas Masas, cuanto mayores son: más informes, maleables e irreflexivas. Primer objetivo cumplido: han nacido los hinchas, los fanáticos, los que maldicen la autocrítica; los mismos que tiran una botella de brandy al juez de línea o rompen una bandera de su grupo político en la cabeza del opositor, los intolerantes y los que dicen amén.
Aprovechan para sumarse a la muchedumbre, y creerse ganadores al menos una vez en la vida, la más dispar fauna urbana o rural, encabezada por los perdedores de larga duración: jóvenes rapados, con cresta o de una sola corbata, explotados, olvidados, parados, ilusos....y todos los que, también es cierto, sienten la necesidad de creer en algo o en alguien porque el "ciento por uno" les pilla algo más lejos. Y se vuelven hacia los palcos y tribunas con las manos abiertas o los puños cerrados, según pinte. Allá arriba, inalcanzables, están todo tipo de autoridades; mezclados, impertérrito el ademán (aislándolos no sabrías si están en el fútbol, en un funeral, en una parada militar, en los toros, en un mitin, en una inauguración o en un desfile de Agata Ruiz de la Prada), sólo cuando algún asesor de imagen se atreve a bisbisear algo en su oreja aparecen el saludo y la sonrisa. Entonces rugen las enfervorecidas multitudes, tan afortunadas por tener guías maravillosos que les hacen disfrutar .
Todos quedarán apartados tras el triunfo o la derrota: en el campo o en las urnas. Pero quedan convocados para próximos eventos: "...Volved a casa y dejad esto en nuestras manos. Trabajaremos pensando en vuestra entrega para con nuestros colores. No desfallezcáis en vuestros esfuerzos. Seguimos contando con vosotros para futuras gestas. Permaneced atentos a vuestros televisores que por ahí os llegará la información y las consignas. Y recordad que sois seres libres e inteligentes".

* Capítulo 2 -Bipartidismo- : Otra tendencia que hace furor y, que en el caso concreto de nuestras competiciones, está cada vez más institucionalizada: dos únicos y posibles campeones para las ligas políticas o deportivas (¿porqué lo llaman deporte cuando quieren decir fútbol?). Eso sí, que no falten, por un módico precio: palmeros, comparsas y mamporreros. Porque interesan: las mayorías silenciosas, los que dan el barniz de la legalidad,  válvulas de escape (pequeñas y desechables), algunas piezas corrompibles y canteras para extraer nuevos elementos. Para que la puesta en escena sea creíble y definitiva son  imprescindibles los secundarios, el atrezo, los efectos especiales y la marabunta (también llamados extras o figurantes).
Pragmatismo, concentración de capital, le llaman al bipartidismo los que invierten parte de sus emprendedoras ideas en negocios que se articulan en el entorno;  por lo general estos "señores" ni siquiera son políticos o futbolistas, son "salvadores" que tienen a su servicio mercenarios de oro.Y los especuladores se encargan de convencer a la mayoría de que esto es bueno porque ya pasa en otros países muy avanzados y es mejor tener dos equipos fantásticos o dos supergrupos para no dispersar demasiado las ideas, los dólares o los sentimientos. Estos tipos son los que cabalgan sobre el monstruo con dos cabezas y cuando al bicho le duele la barriga se apean y dejan que se coma a los que menos corren.

* Capítulo 3 -Los Fichajes- : Y como las ideologías han muerto y después de todo el sudor de los negros es también incoloro (por aquello de mojar la camiseta), cualquiera puede jugar en cualquiera de los grandes (Madrid, PSOE, PP o Barça) si reúne condiciones, a saber: entrega total (mientras no mejoren su contrato); fidelidad (hasta que venza la tentación transfuguista); educación (decir por ejemplo: individuo que requiere de un correcto tratamiento higiénico y es deudor de instalaciones sanitarias; en lugar de cerdo); ser oenegero (vende mucho, se ahorra en publicidad y desgrava); ser agradecido (no morder la mano del amo); y estar siempre disponible con una sonrisa aromatizada con vaselina; en fin, ser una auténtica geisha.
Un triunfador cambiará de equipo sin desdoro, porque eso forma parte de la evolución natural de algunos homínidos, siempre que su realización personal haya encallado. O sea, siempre que se aprecie una mínima desaceleración en el contador de euros de su libreta suiza o monegasca.

* Capítulo 4 -La Prensa- : ¿Qué sería de nuestros sistemas democráticos paradigmas de imparcialidad, de justicia e igualdad sin esas columnas que sostienen el templo de la verdad?. ¿Qué sería de la información sin esos titánicos periodistas dispuestos a todo por mantener alta la bandera de la rigurosa independencia?. Sin esos diarios de rotundos y humildes encabezamientos: Mundo, País, As, Razón, Mundo Deportivo, Vanguardia...habitados por valientes profesionales que no dudan en llevar la contraria a sus accionistas si advierten que la línea editorial se desvía mínimamente del camino recto y pilla atajos y vericuetos donde se rompen los finos tobillos el sentido común y la transparencia.
¿Alguien duda de la honestidad de los invitados a debates (nueva acepción del vocablo: todos de acuerdo) televisivos y radiofónicos?. Los tertulianos (mal denominados pesebreros), esos expertos que abren nuestras mentes y no pierden  los anillos si han de emplear agua y lejía para limpiar nuestras sucias mentes repletas de apreciaciones políticamente incorrectas rayanas en radicalismos terroristas; son como aquellas señoritas, de sesenta años, del auxilio social que no perdían dignidad por refregar con un fregón de cuerda las rodillas de un huerfanito republicano.
¿Quién puede dudar pues de nuestra preparación política, futbolística y cultural con semejantes filtros de impurezas?. ¿De quienes son las empresas que fabrican verdades?
¿Se imaginan el fútbol sin el Marca, se imaginan la política sin el ABC?. Serían otra cosa ¿verdad?. Pues esa es la "cosa" que yo quisiera.

Epílogo: Hay algo más que el fútbol y la política, por supuesto, hay mucho más; pero los tentáculos de estas artes de embobamiento son tan vigorosos y a la vez tan seductores que acaban envolviendo y rindiendo al ciudadano más recalcitrante.El poder, o el pulpo, consciente de los positivos resultados hipnóticos de estas drogas duras, y que no matan por sobredosis, se muestra generoso en su distribución y nos obsequia cada semana con dieciocho partidos y trece entrenamientos; doce ruedas de prensa de portavoces gubernamentales y doce réplicas de la oposición; siete revistas que hablan del peinado de la novia del crack (que por cierto, es gay); tres titulares, con foto, sobre la ministra de sanidad comiendo hamburguesas; catorce actos sociales (homenajes, presentaciones, estrenos, visitas a hospitales y banquetes ) donde coinciden unos y otros....¿Y quién está ahí babeando al paso del glamouroso cortejo, agitando una banderita de la selección y pidiendo un autógrafo a Pepiño Blanco? Sí, es Juan Español, el prototipo de ciudadano ejemplar, hombre concienciado, ecuánime sabio demócrata que echará la moneda al aire para dar, el día de las elecciones, las mismas posibilidades a los dos candidatos que más carteles hayan pegado y más sobres hayan repartido.
 




A quienes alguna vez creyeron






Jaht

jueves, 18 de febrero de 2010

Abéstola

 
La misma noche que salgo para siempre de tu vida, entre expulsado y liberado, la encuentro evanescente y desvalida en plena calle, cerca de un esputo, sobre media cuartilla de apretada cuadrícula. Afectada por la húmeda neblina se distingue: borrosa, con andrajos de escritura de lápiz de color rojo, semienterrada bajo una hoja de falso platanero, la palabra abéstola. Hay algo atractivo, tal vez la fluorescencia de su pintura o lo desconocido del nombre, que me hace guardar el papel a pesar del serio noqueamiento que me obliga a patear la ciudad sin rumbo.
Sé que tú no estás mejor y te estás reprochando también el tiempo perdido y lo que ya no podrá ser; porque en quince años hemos visto juntos pasar demasiados trenes y sólo hemos tomado este último, el del adiós, el que nos deja en un apeadero que se llama realidad, frío para nosotros que hemos vivido casi siempre en las amorosas playas del sur.

Va a ser difícil volver a los sitios que alguna vez compartimos y mirar solo con dos ojos, y utilizar nuevas frases, y pronunciar otros nombres; sobre todo porque tú no podrás ayudarme en esta nueva empresa;  y yo tampoco podré endulzar tu dolorosa letanía de los primeros días:.."lo hemos dejado, Andrés y yo ya no estamos juntos".
¿Sabes?, me alegro de haberme decidido a salir corriendo porque así ni una brizna de odio me ha quedado prendida.Y también es importante, Elisa, meter en las alforjas, algo del sol de los buenos días, porque las jornadas de camino quién sabe qué nos depararán.
Te escribo en el cuadernillo que me regalaste aquel 14 de Abril, el que tiene las pastas de caucho, el de apuntes de historias posibles;  y mañana por la mañana buscaré un estanco y te mandaré la carta. La última llegó a casa de tus padres el día antes de que te escaparas conmigo. ¡Claro que ha llovido!.

Estoy en el Lobo Estepario, pero no sentado en el número que tú crees. El velador solitario y Fredo me observan, y casualmente suena Blue Seven de Sonny Rollins.Te juro que no he pedido el tema.
Y he aquí que llevo un rato con la vista perdida en este vocablo que ahora, con la tenue luz del local, parece escrito con sangre, o sea, entre marrón y negro. ¿Qué será abéstola?, y mi imaginación se pone en marcha: arbusto de hoja perenne y de alta montaña / algún ornamento sagrado que se colocan los curas antes de la estola / esencia mentolada que desprenden algunas aromáticas / herramienta, en forma de vara, que utilizan labradores y ganaderos para diferentes labores / viento marino que azota las lenguas de tierra que se adentran en el mar / equipaje de mano que se podía llevar en una diligencia / canción típica de los bolivianos del departamento de Cochabamba / catalejo especial para mirar estrellas cercanas......sea lo que sea, la pondré a vivir dentro de un cuento, no puedo dejarla tirada, hoy no aguanto más soledades.
Elisa, juega conmigo, será como el último bolero de Carlos Galván y Juanita Plaza en "El viaje a ninguna parte" y si aciertas el verdadero significado (he hecho trampas y está entre los imaginados) tu sonrisa soplará sobre la nube amarga y lloverá miel sobre nuestros recuerdos.
Me voy para una pensión que me ha buscado Alfredito, aquí cerca. Voy a dejar de escribir. ¿Sin rencores?.





Jaht

miércoles, 10 de febrero de 2010

Zacarías


Hojeaba el periódico en la barra de aquel bar tranquilo del polígono. La jovencísima mañana arrastraba soñolienta sus pantuflas floreadas y el picoteo del aguacero en los cristales marcaba sobre el cristal el ritmo del tiempo. Dobló el diario y lo alejó de sí con un indefinido comentario que contenía dos palabras: “mentirosos, hijos de puta”. Miró su reloj y un escalofrío de bienestar recorrió su cuerpo al comprobar que aún le quedaba media hora. Pidió a Floro otro café negro, con un chispazo de aguardiente “para apagar el rescoldo” y más agua, “para enjuagar la boca”. Aspiró el aroma del farias, que  sacó de una petaca con el relieve coloreado de una cordobesa que le guiñaba el ojo, y se dispuso a encenderlo con parsimonia, continuando con el ritual: viaje a la oreja (“diagnóstico por crujido”), centrada perforación de un trozo de palillo (“media estocada”), “traje de saliva” y vendaje cuidadoso de la embocadura (“mortaja de papel”), humectar  en la taza (“inmersión”)….. Con un presunto Dupont de plata, de llama regulable, el hombre procedió a calentar el puro, con el mismo esmero que un auxiliar de enfermería hubiera puesto en preparar el material quirúrgico. Una vez en sus labios chupó hasta tres veces mientras sus bigotes, cejas y pestañas parecían querer escalar hacia su inmensa frente despejada, dando la impresión de que efectivamente aquello era una sensacional experiencia religiosa o un maravilloso y profano orgasmo.

El camarero, abrillantando vasos al fondo del despejado local, sonreía; y no pudo por menos que acordarse de aquel sacerdote (Cassen) que atraía a enfervorizadas multitudes de todo el planeta por su maestría y arte al ejecutar la liturgia en Amanece que no es poco. Nuestro amigo, pensó para sí, era merecedor de mejor suerte: guías turísticas, fotógrafos japoneses, cazadores de talentos….

Zacarías observó de reojo, en un giro del taburete, la mueca burlesca del muchacho y se dijo: “Pobre ignorante, si supiera con quién se juega las habichuelas, si supiera que este curre de ahora es sólo una tapadera. Infeliz, hace tiempo que decidí dejar de ser como tú, un don nadie, para ser un hombre respetable….”. Y abundando en sus reflexiones: “Lo único malo que tiene este oficio mío, es que  lo de ser autónomo está complicado; por eso sigues dependiendo de los mandamases, que pagan bien pero son los únicos con cartera de clientes. Porque lo que yo digo, hay que estar muy bien relacionado para ser empresario de esto; y yo al tío más notable que conozco es a un jefe de estación. Pero lo importante es ser un verdadero profesional: limpio, efectivo, discreto e incluso creo que pragmático, aunque este último adjetivo tengo que repasarlo porque no tengo muy claro su significado”.

Las campanillas de la puerta del establecimiento anunciaron la llegada de una cuadrilla de camineros que entraron desabrochándose los chubasqueros y saludando divertidos a Floro y su parroquiano. Este último los recibió de espaldas y con una nube de hollín, que de ser alguno de los peones de origen indio hubiera descifrado como un exabrupto. Aprovechó el inciso para mostrar su Certina de 1970, mientras el brazo izquierdo y la mano abierta rasgaban lentamente las señales de humo camino de la breva. Al instante volvió a sumirse en sus cavilaciones:
“Otros palurdos, que no valen más que para tapar agujeros y limpiar cunetas, ¡y luego dicen que todos somos iguales!. El que vale, vale, y yo bien que me he organizado, ¡no te jode!. Así hubiera acabado yo si no le hubiera echado cojones al asunto. Porque ahora mismo a mí no me falta de nada: mi buen piso con ascensor, mis buenos copazos, mi diente de oro, mi Visa del mismo color…. y de mujeres, ¡ni te cuento!: polacas, rusas, caribeñas, de todos los colores…¡un lujo!. Que he tenido suerte, ¡bien!, lo reconozco; que debería estar muerto, es posible. Pero lo cierto es que soy el único sicario que ha llegado a los cincuenta años y a los cincuenta trabajos (algunos pueblos tienen cementerios más pequeños) ”… ¡Por algo será!, ¡por algo será!, ¡por algo será!...Esta última letanía la entonaba chulescamente, en voz alta, mientras bocadillo en ristre se dirigía a la calle donde le esperaba el camión del Servicio Municipal de Limpieza a cuyo estribo se encaramó.
Jaht

A todos los personajes que son fuente de inspiración y que nunca demandan derechos de autor.

miércoles, 27 de enero de 2010

La Vuelta a Corralda en 4 Horas


Leocadio abarca el vaso de café, resiste el cristal ardiente y a continuación posa sus manos sobre la copa de brandy para infundir alma al licor. Ahora mismo, el cuerpo hacia adelante, la cabeza gacha, se siente arropado por los aromas y las evocaciones, que viajan juntos. Sobre la barra, un sobre del INEM y un billete de 20 € con una leyenda roja, a bolígrafo, sobre la piel del mapa económico de Europa. ¡Todo se ha desencadenado tan deprisa!, piensa el hombre, que no ha leído el texto porque pierde sus ojos en el puente de azul diseño; y se imagina, con una sonrisa agridulce dibujada en su rostro, asando sardinas, justo allí debajo, junto a Carpanta, aquel antihéroe de su dorada infancia. Hace tan solo un año era todo lo feliz que se puede ser cuando aún se aguanta el pulso a  la vida: trabajillo, casa, mujer amable y reguñona, dos hijos y unas perrillas para vermut y cañas de fin de semana. De pronto, como un terrón de azúcar en un vaso de agua, sólo ha quedado el sabor perdiéndose por una antigua circunvalación del cerebro.

-Tranquilo Leo, grita el barman, mientras recoge el dinero para cobrar: dicen que Dios aprieta pero que no ahoga.

En el momento de hacer el comentario, Bruno, el dueño del café Greco, está arrepentido de sus palabras. Es más, se enfada consigo mismo, siempre en voz alta, y se recrimina la falta de autocontrol: ¡un ateo irredento hablando de Dios, porca miseria!. Está claro que lo de consolar no va conmigo; si mi nonno, que decía haber conocido personalmente a Antonio Gramsci, levantara la cabeza me atizaría con la boina y a nuestro amigo, el pesaroso, le daría la hoz y el martillo para enjugarse las lágrimas.
Lleva a gala el no poder evitar empaparse con los problemas de la clientela. "El italiano", como le conocen en el pueblo, al que llegó hace tres años, es querido por su disponibilidad y su aparente atención en las confesiones. Aunque hay quien dice que es de Alicante y que su relación con la península de la bota tiene que ver, precisamente, con un cursillo de tres meses en una fábrica de zapatos; eso no importa, la gente quiere a Bruno, ese tío tan raro, al que se le ha otorgado patente de corso y se le perdona todo lo que justamente hace arder a otros en las hogueras inquisitoriales de la villa.

-Ragazzo, pronto, traéme lo que tú ya sabes; quiero reír  -le dice, alargando veinte euros a un joven delgado y con rastas, que ojea el periódico-

Gorka comprueba con rápida discreción que en el anverso aparecen sobre la plata el número y el símbolo y pone en manos del muchacho un sincero apretón y una bolsita; luego sigue su paseo por el parque en compañía de dos famélicos galgos, dispuesto a iniciar bajo el Pino Gordo, sobre la alfombra verde, sus ejercicios matinales de relajación mental y muscular. Un  rato después duerme sobre la hierba, con unas orejeras que imitan una flor, de sus oidos rebosan tantras, mantras y campanillas tibetanas; mientras, los perros confraternizan con las garrapatas.
Le despiertan otros ruidos menos agradables que resultan ser los de sus tripas, escoltados por los ladridos nerviosos de Abelardo y Eloisa. Deja a los animales en la furgoneta, y se dirige a la tienda de Encarnita, la que le mira con ojos miopes, la que llora con la voz, la que le tiene sumido en un mar de dudas.¡Ay, Encarna la carnicera!: la que ha conseguido que vuelvan los sentimientos de culpa, la que le ha hecho saltar de las espinacas al solomillo.

-¿Es que vuelves a Alsasua, Gorka?, lo digo por lo que está escrito en el billete. Si es así te echaremos de menos, unas más que otros.

Carnita, así llevan treinta años llamándola, es simple y soñadora; y esto no es ninguna incongruencia, porque se pueden desear cosas pequeñas, amores fugaces, flores blancas y sin pétalos, versos cortos y caricias con plumeros de niebla. Es tan sencilla y sincera que parece tonta, ese adjetivo miedoso que esgrimimos como escudo ante nuesta incapacidad de comprender a los niños y jugar con ellos, tengan los años que tengan.
Nunca tuvo ambiciones, ni siquiera "legítimas aspiraciones", ni tampoco caja fuerte; carencias que la colocan como elemento sospechoso dentro de los de su gremio, que utilizan máquinas choriceras para encañar sus fortunas. Pero a pesar de su inocencia, o tal vez por eso mismo, todos la temen ya que es la única persona que puede llamar a las cosas por su nombre, mentiroso al alcalde y fariseo al señor cura; sus verdades son saetas tan irreversibles como los cuernos de Don Friolera. Será por eso, por lo que en su comercio: el mejor, más barato, más concurrido y más limpio de Corralda,  reina un silencio sepulcral que sólo rompen los gramos, los kilos o las docenas.

 -María, aquí tienes la vuelta, y cuidado no la pierdas, que te veo muy despistada, cariño.

La mujer recoje el dinero y tras dar las gracias y despedirse, con media voz , sale a la calle y durante unos segundos piensa en la dirección a tomar, que solo puede ser una. Llega a casa y aparta la olla de la placa eléctrica y vuelve a equivocarse, una vez más, al poner la mesa; retira el cubierto que sobra y se sienta delante del televisor a esperar a Julia y Jairo. La chica llega del instituto y encuentra a su madre en la misma posición que la dejamos hace unos minutos: mirando absorta. La foto de los cuatro sigue en la pared, justo encima de la pantalla apagada. Recuerda algo, justo en el momento en que la niña acaricia su pelo, y se incorpora en busca del  monedero; desdobla un billete de 20 euros y se fija en el  graffiti rojo; estos poetas dicen muchas tonterías -piensa- también es dulce la diabetes.

-Juli, antes de que aparezca tu hermano, acerca esto a papá que estará en casa de la abuela. Dile que es su parte de la última Primitiva..., y que yo tampoco sé qué ha pasado.
Jaht


jueves, 14 de enero de 2010

Diario de Mario




El sol aún dispara peligrosas ráfagas de Vitamina D manteniendo limpias las calles. Llego del Lago y decido echarme tras la merienda, recuperar fuerzas, relajarme. Mi madre suspira en el comedor viendo junto a mi hermana, la chica más perforada del pueblo (23 piercings), una película de Raphael en Cine de Barrio; luego jugarán juntas a exterminar seres de otras galaxias, de Africa creo. Son unas paletas, no las soporto: ni conocen a Dj Tiësto ni han visto la última de la saga Crepúsculo, ¿de qué podría hablar con ellas?. La cama está sin hacer, si mi abuela viviera no hubiera permitido esta desidia; ¡cuanto me quería la jodía momia!.
Lo de mi padre es casi peor, ha conocido en los andamios de Madrid a uno de letras, sin curre en lo suyo, que le está volviendo gilipollas; este fin de semana se ha presentado con un libro de un tal Saramago y con una película que se titula Cowboy de Medianoche, que no pienso mirar (a pesar del título) porque seguro que es un coñazo. Y es que es lo que yo le digo: ¿es normal que un encofrador lea algo que no sea el Marca?...¿de qué vas a hablar con tus amigos?...Eso que estás haciendo es renegar de tus principios. Tú eres un obrero, ¡coño!. Se lo digo enfadado, de mala leche, y él me mira sorprendido. Creo que sabe que tengo razón;  me lo estoy ganando: el otro día me miraba comprensivamente mientras yo daba puñetazos al sofá por la expulsión de Carol, la del Gran Hermano.
Cosas importantes, como esta última de GH, son las que hacen que entre Lydia y yo haya buen rollo: ella también lloró, nos abrazamos y acabamos follando en el buga mientras la taladradora de Dj Mostrenco nos impedía pensar (se nos olvidó el preservativo).
Y no es que yo me crea mejor que nadie porque tenga un coche guay y un equipo Sony CHX-GT230, pero uno se mueve y aprende, que es muy importante conocer ambientes que te enseñen lo que merece la pena aprenderse: buenas discotecas y buenos comercios.
Porque yo me he hecho a mí mismo. ¡Que vivo en casa de mis viejos, ¡vale!, pero porque quiero!. Si yo dejara sola a mi madre, con mi trabajo de "viruta" ganaría una pasta en Barcelona, y no la miseria que me dan aquí, que no me llega para los cinco pagos mensuales que tengo entre manos. Pero uno es un buen hijo, responsable y cauto: que sólo tengo 27 años, ¡hostias!, y toda una vida por delante.
Y basta de reflexiones, que he venido a recargar las baterías y este no es el camino. Quiero que nada me ronde la cabeza y en eso soy un experto, nunca tuve demasiados problemas para dejar la mente en blanco. El acontecimiento de esta noche merece que esté en plena forma. Inicio la cuenta atrás, concentrándome en lo único que importa; el cero coincidirá con la esencia y el sueño profundo: 10) el momento más sublime de la semana, 9) razón de vida, 8) justa rebeldía juvenil, 7) libertad y conquista, 6) hora de reivindicar dignos corrales de ocio, 5) con ginebra o con ron, he ahí la cuestión, 4) decibelios p'al Aurelio,  3) no te entiendo pero "pa" las chorradas que estarás diciendo,  2) bebe deprisa y tendrás una hermosa vomitona, 1) ¡"semos" los mejores, y los más atronadores "regüelderos"! 0) ¡BOTELLON!


Con lágrimas en los ojos. A la memoria de Miguel Hernández que dejó escrito: 

"Juventud que no se atreve,
    ni es sangre, ni es juventud,
    ni relucen, ni florecen.
    Cuerpos que nacen vencidos,
    vencidos y grises mueren:
    vienen con la edad de un siglo,
    y son viejos cuando vienen.
    La juventud siempre empuja
    la juventud siempre vence,
    y la salvación de España
    de su juventud depende"


Y también a los chicos y chicas que no se sienten identificados con el escritor del diario; que sé que son bastantes. 
¡Vale!; y a los que van al botellón y se lo pasan divinamente: se relacionan, no mean en la calle, recogen y reciclan los residuos, no dan gritos, no rompen ni queman nada, no permiten beber a menores, no acuden a urgencias al mínimo mareo, no se pelean, no llevan coches cantarines y aprovechan las noches para hacer el amor y no el gorrino.
Jaht

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Y los sueños, ¿sueños son?


Os quiero contar un cuento. Un cuento de viejo impío, que creció entre clérigos y meapilas; de viejo, que sin saberlo, se hizo republicano entre héroes con corona y príncipes justos (¡como si estos sustantivos y adjetivos fueran compatibles!); de viejo descreído a fuerza de lentos desengaños; un cuento de viejo, aprendiz de misántropo, que luchó contra esta condición y empieza a darse cuenta de que tal vez no debió gastar fuerzas en ese empeño. Ahora, que las noches son más largas que los días y las cortinas de lluvia convierten todos los paisajes en grabados japoneses, os quiero contar un cuento:

Eran las seis, la tarde sepia, envuelta en hojas amarillas, trepaba hacia el cerro en el que la última noche se escucharon aullidos. Abajo, los caminos sucios y blancos se afilaban y penetraban raudos en el pueblo buscando caldos calientes y chimeneas. Los moldes de botas y pezuñas esperaban en la nieve otra fugaz intrusión de hombres y bestias cargados con leña, que pasaban cabeceando y concentrados en lo que parecía una huída, a juzgar por las insistentes y temerosas miradas a los meandros del sendero.
Las calles vacías recibían a los aldeanos y sus caballerías, que espantaban el miedo y el silencio con toses, juramentos y redobles de cascos herrados sobre piedras heridas, que despedían chispas como imprecación.
Al llegar a la taberna del "Ratonés", Bonifacio fijó las riendas a la montura, arreó la mula, para que se fuera acercando a casa y atraído por el farol de lamparilla  y el caballo ruano atado a la argolla de la puerta, entró cautelosamente, afirmando bien sus pies sobre la rugosa madera del piso, adaptando sus ojos a la penumbra del estrecho pasillo, temeroso, los brazos por delante, y de pronto..........................

..........Una linda señorita recogió su abrigo de armiño, estampó dos húmedos besos en su frente y barbilla y cogiéndo su mano, con ternura, le acompañó a una enorme sala adornada con novedosos motivos navideños y con una lujosa mesa circular en el centro, en la que no faltaban pavos rellenos, frutas exóticas, dulces con banderitas indicadoras de su nacionalidad y vinos, licores y refrescos de todos los colores. Al fondo, sobre un altillo entarimado, una big band de maoríes desnudos y tatuados disparaba melodías que daban alas a los ligeros pies de los asistentes; estos sonreían constantemente y de forma tan luminosa que Facio, que así le llamaba la chica tostada y vaporosa, pudo observar que no había arañas o bombillas en aquel patio resplandeciente. Toda la luz procedía de sus boquitas de piano (sin teclas con caries), de manera que si por un momento, los dos mil invitados hubieran sellado sus labios, hubieran reinado el caos y la oscuridad. Pero todo estaba pensado en aquella macro fiesta,  por si  tenía lugar el improbable apagón: no menos de trescientos ministros de paises de economía emergente (los que parten de cero) estaban situados cerca de las puertas, con un bocado que hacía inutiles sus intentonas de "fermer la bouche". Y mientras, a una endiablada velocidad, cabalgando sobre un vals que los polinésicos interpretaban con vertiginoso swing, la pareja protagonista avanzaba hacia el que parecía, por su impecable traje y maneras, el jefe de todos los camareros, al que acompañaba una preciosa mulata con un cestillo de uvas sobre su cabeza. Ella, la danzarina, gritaba:
-Papá, mamá, es Facio, ha venido desde España.
Y él, ebrio de entusiasmo saludaba al pasar frente a ellos:
-¡Hola señor Barack Hussein, hola señora Michelle!, no se preocupen se la devolveré antes de las doce. Son ustedes más blancos de lo que imaginaba!.¡Adiós!
Y siguieron circulando, nunca mejor dicho, hasta el jardín; e imparables retozaron por los paseos del parterre, y, tras tropezar, acabaron rodando por el cesped hasta que literalmente se los tragó la tierra. Abrazados, fueron descendiendo por un tunel vertical y estrecho, con paredes acolchadas con balas de algodón y quedaron dormidos durante el viaje a las antípodas.............

.................Boni salió por fin de la trinchera de arena y la ayudó a subir, había pasado miedo pensando que no conseguirían escapar; la luna hubiera sido testigo de cómo les devoraban las fieras, pero no quiso asustarla y la dijo que debían permanecer allí, en silencio, sin llorar, hasta que el último tigre famélico se fuera a un McDonalds, siguiendo el dulce olor de la carne muerta. La pequeña era hija de la última novia de su padre, que ahora hablaba y reía con mamá: ¡nunca se habían querido tanto!; ¿porqué no se separarían antes?, se preguntaba el muchacho que pronto cumpliría los siete años, mientras esperaba a la cría, de tres, al final del tobogán.
Sus padres venían ahora más veces al parque que antes, con la excusa de que los niños tienen que jugar, pero a él no se la daban con queso: querían verse. No le importaba, se alegraba; aunque a veces se comportaran de forma infantil  y se olvidaran de ellos.
María es muy bonita, rubieta con chupa-chups, pecosilla, alegre y sociable. Boni, más retraído, la regaña por intimar con el primero que pasa  y la abraza arrastrándola hacia las coloridas distracciones, entre la arboleda. Un rato antes ha tenido que separarla de un cura joven, con hábito, todo negro, y con un extraño sombrero; y de una mujer antigua que leía en voz alta, algo sobre ".....tardes y aullidos". Ambos, sentados en un banco, no han dejado de cuchichear, reír y seguirles con la mirada.
El muchacho quiere irse y busca a sus padres que ya no están, corre arrastrando a la niña  y de pronto se da cuenta que sólo tiene un chupete entre las manos; mira a su alrededor, paralizado por el miedo, y ve a lo lejos perderse el vuelo de una sotana tras un chopo gigantesco. No hay nada más, no hay nadie más. Quiere gritar y no puede... y entonces recuerda y activa algo que le dijo su maestra para situaciones límite: cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero, y : ¿despierto?............

.................Lucía se levanta mareada . Ha pasado mala noche. Vueltas y más vueltas en la amplia cama, enorme desde hace cinco meses, cuando quedó sola, con un embrión. Las ecografías del día anterior la hacen andar sin sombra; el niño va bien, pero es inquietante ver a un feto con dientes. Tampoco ayudaron mucho los cafés que, con Petri, tomó a última hora en aquel bar con las paredes forradas de horrendas máscaras.
En las largas horas tenebrosas, cada cambio de postura ha significado: un sueño inconexo, una absurda quimera y un creciente desasosiego.
Sentada aún en la cama, adormilada e inerte, se pregunta qué hace una piruleta pegada entre las páginas del libro de Cuentos de Aldecoa y porqué en lugar de sus cómodos zapatos hay en el suelo unas zapatillas de baile; la piel se le eriza cuando ve que el despertador marca las seis y que por delante del balcón abierto cruzan hojas amarillas, y se cuelan el frío y un salvaje alarido que hace dar volteretas a la criatura que habita sus entrañas. Arranca el crucifijo de la cabecera; lo aprieta, cabeza abajo, contra su pecho y se dirige despacio hacia el ventanal, los ojos perdidos en el horizonte....Quiere ver muy cerca la nieve, quiere fundirse con ella.


A quienes cubren de blancas mariposas los negros sueños.

 Jaht

martes, 15 de diciembre de 2009

¡Pero Mira Como Beben...!




El aire frío y el humo venían cargados con volutas de recuerdos, que como diminutos tornados entraban por la nariz, llenaban los pulmones y, al momento, encendían olvidados rincones en mi cerebro. Allí se recreaban escenas y sonidos que tenían que ver: con botellas de anís, almireces y villancicos; con calles empedradas, cántaros de leche y rimeros de leña; con rebuznos, campanillas y candiles. Supuse, que en el imaginario de mis nietos, dentro de 50 años, las melancólicas evocaciones tendrían en cuenta: los camiones de pollos de Veravic, el cine en 3D y los Papá Noel trepando por los balcones; los videojuegos, la Picasso de su abuelo y los contenedores de colores  para reciclar; los gusanitos de luz que trepan por las farolas, el chunga-chunga del coche tuneado del vecino, con re-mix navideño y la casa-bar de sus padres.

Un siglo. Un siglo con cien paradas, con cien finales de año; obligados a mirar atrás, obligados al arqueo de memoria, aún cuando no seamos aficionados a la contabilidad. Y todo para ponernos tristes, para extrañar a los que no están y para rellenar los últimos días de Diciembre con hormigoneras y hormigoneras de tópicos hipócritas. Sé que al menos en esto no estoy en minoría: somos más los que sufrimos estas fiestas que los que las disfrutan.

Pero no desesperéis, allí estaremos, solidarios: con el gorrito y el matasuegras, la sidra achampanada, la cuenta atrás y las uvas, los besos (incluidos los de Judas) y el feliz año, las respuestas "ingeniosas" a preguntas "trascendentes"(P/ ¿Qué te han "echao" los Reyes? R/ A mí de casa) y el superpopular...: "lo importante es que "haiga salud".

Contad con nosotros que, aunque resentidos, tampoco queremos cargarnos el sistema y menos ahora que tenemos al consumo en la UVI. No os preocupéis mariscadores, bodegueros, banqueros, políticos neoliberales, emprendedores, estrategas económicos, periodistas pesebreros y multinacionales del comercio; haremos de tripas corazón, aquí estamos, dispuestos a salvar la piel de quienes nos despellejan. ¡Todo sea por defender el espíritu de las navidades pasadas!.

Como no podía ser de otro modo, hacemos nuestra la tarjeta que ha ideado el colectivo (más de cuatro millones) de parados para pedir este año el aguinaldo:

Ave, benefactores del ingrato e indolente trabajador, los que no merecen ni respirar vuestras exquisitas flatulencias os saludan y os desean Felices Fiestas y  Todavía Más Próspero (si fuera posible) Año Nuevo.
¡DAME ALGO!. 
         Uno de los parados del barrio         
Jaht

Gracias a Matt Groening y a El Roto por dejarme sentar a estos dos pobres en mi mesa.



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