Mostrando entradas con la etiqueta El Francotirador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Francotirador. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de marzo de 2010

Semana Santa


Y digo yo que Santa será para quienes aprovechan estos estupendos días en que la primavera explota para huir precisamente de todo lo que la Semana debía representar para los presuntos creyentes: ascetismo, sacrificio, oración, ayuno y penitencia. A cambio, queridos hermanos: soberbios banquetes, dulces siestas y lujuriosos ríos de placer, tentarán y vencerán sin resistencia el escaso interés en acompañar al nazareno en sus cuitas y dolores; ¡pero si hay que hacerlo, se hace!.
Todo este esperpento con la bendición de los capitanes de la Santa Madre Iglesia que con tal de no perder clientela se apuntan al regodeo, convirtiendo en lágrimas de risa las que habían de ser derramadas por la muerte de Cristo, y en botas de vino su Santa Sangre.
Y estoy hablando desde la lengua del respetuoso ateo, el que no entiende la mofa que algunos hacen de sus propios dioses y principios religiosos. Porque si esta Iglesia, que se monta en estos días desfiles con clarines y teatros para turistas, que no distinguen esta fiesta de los Sanfermines;  y es connivente con las agencias de viajes y las ofertas hosteleras, quiere luego hacernos creer que son un dechado de sensatez y espiritualidad, ¡van dados!.
Eso sí, todo se disfraza de solemnidad y pueden venderte como mérito puntuable la ingesta de langosta en lugar del solomillo; o aplaudir la liberación de Barrabás, un carterista vestido de saco, en lugar del encarcelamiento de un cura pederasta; o llevar bajo palio a cualquier comulgador sinvergüenza y condenar al fuego eterno a quien no se quite la gorra al paso de la procesión.

"Nos, los que llamamos radicales a los de otras falsas religiones y sectas paganas, afortunados por ser los elegidos de Dios, disponemos que esta invasión católica que se inicia con la entrada en Jerusalem de aquel al que crucificaremos y termina con su resurrección, sea considerada en este estado aconfesional y a todos los efectos : Semana Santa. Y los que no estén de acuerdo que hagan uso de esa tolerancia bovina que nosotros nunca estaremos dispuestos a utilizar; o si no, como diría mi sobrino (aunque él me llama padre): que se suban aquí y que pedaleen."
¡Qué les dáis, Benedicto, Rouco y cía, para que sigan tragando!. Tal vez sea la falsedad (¡ay de vosotros hipócritas y fariseos!), la falta de compromiso o fe del fotógrafo (bodas, bautizos y comuniones), el morbo del hábito (uniforme de conductas irregulares) y esa posibilidad mágica de ser un verdadero hijo de puta, arrepentirte en el último minuto y entrar triunfante en el cielo.¡Qué maravilla!, ¡qué bien se vive en la ignorancia!.

Tengo claro, desde mi profundo descreimiento de seminarista, que si Jesucristo (el que mejor me cae de toda esta cuadrilla) apareciera, lo haría para volver a echar del templo a todos los mercaderes: a quienes tergiversan sus palabras y hacen más grande el ojo de la aguja que el camello; a los que huyen de los pobres y siguen acudiendo al chocolate con picatostes de Don Fulano; a esos consorcios católicos con rígidos líderes y largas y flexibles raíces que abrevan en beneficios bursátiles o políticas ministeriales; a los meapilas que miran con desprecio a los infieles y se santiguan cuando salen del prostíbulo; a las beatas, cofrades de Santa Víbora; a los que interpretaron aquello de "dejad que los niños se acerquen a mi" como una coartada libidinosa....; y saldrían zumbando del templo la mayor parte de jerarcas, administradores de una de las empresas más longevas y fraudulentas de la historia de la humanidad. Eso sí, volvería a ser crucificado, esta vez por su condición de terrorista.
Yo no quiero ser parte de esta familia.¡Que me desapunten!

¡A que impresiona!

A los pocos curas y monjas que siguen el evangelio, agrupados casi todos ellos alrededor de la Teología de la Liberación.
Recordando a Casaldádiga: "Si hubiera más gente como ellos habría menos ateos como yo".  
Jaht               

lunes, 25 de mayo de 2009

Con Lluvia y Radio




Esta entrada
se entiende en clave de programa de radio.
Sus ondas datan del Jueves 15 de Noviembre de 1990.

En ese momento se produjo. Tal y como sale.

Yo no creo en la música como producto que se haya de consumir y después escupir los huesos. La música, las canciones, no van al estómago; siguen volando y girando sobre nuestras cabezas y cuando queremos poner voz a nuestros recuerdos caen sobre los microsurcos de nuestro cerebro. Y allá salen, mezclados con notas, tiempos mejores. La primera vez que escuché este tema, hace doce años, tú estabas conmigo:

The
Carpet Crawl



Antes de tí yo era un solitario que pateaba determinadas discotecas porque en ellas, podías encontrar oscuros rincones donde proyectar fantasías al ritmo del Country-Rock de los Creedence. ¿Recuerdas que te hablé de un tema que se podría traducir como:El Día Nunca Vendrá?. Pues bien acaba de posarse sobre tu ausencia.

Someday Never Comes


Claro que en aquellos días todo nos llegaba con retraso y a medias. Así nos llegó La Estaca de Lluis Llach. No sabíamos qué decía pero presumíamos que debía ser algo muy grande. Y con la emoción de la clandestinidad congelándose en nuestras venas adolescentes, cogidos de la mano, levantábamos el puño libre para gritar: Tomba, tomba, tomba.

Aquello también pasó. Hace poco he comprado una recopilación del amigo gerundense y como sé que me estarás escuchando voy a leerte la traducción de aquel tema con el que jugábamos a ser mayores y revolucionarios. Verás, dice así:

El viejo Siset me hablaba
al amanecer, en el portal,
mientras esperábamos la salida del sol
y veíamos pasar los carros.

Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.

Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.
Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.

¡Pero, ha pasado tanto tiempo así !
Las manos se me están desollando,
y en cuanto abandono un instante,
se hace más gruesa y más grande.

Ya sé que está podrida,
pero es que, Siset , pesa tanto,
que a veces me abandonan las fuerzas.
Repíteme tu canción.

Si tiramos fuerte...

El viejo Siset ya no dice nada;
se lo llevó un mal viento.
- él sabe hacia donde -,
mientras yo continúo bajo el portal.

Y cuando pasan los nuevos muchachos,
alzo la voz para cantar
el último canto que él me enseñó.

Si tiramos fuerte...

L'Estaca



Supongo que tus amigos más jóvenes te llamarán "carroza"; yo también he de pagar el tributo de la edad, pero a veces me defiendo enfrentando a sus: Scorpions, Iron Maiden y Sex Pistols nuestros: Deep Purple, Led Zeppelin y Uriah Heep. Y aunque trato de adaptarme, sigo estando más cerca de los veteranos. Ellos no debieran mirar hacia atrás con ira y nosotros debiéramos mirar hacia adelante sin recelo. Yo soy aún inconformista, por eso la nostalgia que siento al escuchar Gipsy es menor si a continuación escucho por ejemplo a los Ramones :
Gipsy


What A Wonderful World



¿Dónde estarán nuestros amigos?. Los amigos de entonces. Aquellos que nos acompañaban por los atajos de la vida. Los que supieron de nuestros primeros escarceos amorosos y nuestras más sinceras carcajadas. Aquellos que nos enseñaron y aprendieron a nuestro lado tantas cosas. ¿Seguirán siendo los mismos?. Confío en que así sea.

With A Little Help From My Friends



¿Qué nos pasó a nosotros? ¿Qué nos pasó a tí y a mí?. ¿Por qué nos hicimos mayores? ¿Quién inyectó en nuestras venas la desconfianza?¿Por qué llegó el dinero a nuestras vidas?

Money



Sin darnos cuenta nos fuimos alejando y un día supimos, los dos a la vez, que todo había terminado. Yo salí de tu vida y de tu ciudad. Sólo he vuelto a saber de tí por referencias lejanas. ¿Sabes?, en aquellos años me bebí a tu lado todas las ilusiones. Quizás no debiéramos haber vivido tan intensamente.

La Estación De Los Amores



En fin, aquí me tienes contándote algunas cosas a través de la radio. Tengo menos pelo y peor humor, pero por lo demás he cambiado poco, sigo pesando sesenta y cinco kilos y me sigue gustando lo que disgusta a la mayoría. Me voy con nuestra canción. Han pasado veinte años desde que Eric Clapton la compuso pensando en nosotros. Adiós.
Layla



-Los Mágicos Días de la Radio-
Jaht

IMÁGENES QUE HABITAN EL BLOG